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Escucha activa

Otra gran herramienta que va de la mano con la atención plena para la mejora de la comunicación. La escucha activa no solo implica oír, sino también comprender y responder de manera reflexiva en lugar de reaccionar.

 

Aprenderás a mostrar interés genuino por las ideas y sentimientos de los demás. Escuchar activamente nos ayuda a reducir malentendidos, nos permite volvernos más empáticos y aumentar la confianza. 

Por ejemplo, un amigo acude a ti para expresar sentimientos de vergüenza. “No puedo creer que haya hecho esto, me siento tan mala persona”. Y tú le respondes: “Tú eres una buena persona, fíjate que has hecho X,Y,Z.” Y le enumeras las razones.

Esta respuesta, aunque proviene de buenas intenciones, puede provocar que sus sentimientos de vergüenza se agraven, y que se produzca una barrera en la relación, al no validar su emoción, minimizando o tratando de restarle importancia a su experiencia, puede sentirse incomprendido y provocar que se aísle emocionalmente, sintiéndose solo.

Si en cambio, nos permitimos sentarnos con la incomodidad que se produce al ver a nuestro amigo sufrir, escuchar con empatía y dejarlo expresar su vergüenza de forma saludable, decirle: “Lo siento mucho, estoy aquí contigo”, permitirá fortalecer la relación a pesar de la dureza de la experiencia. 

En nuestras sesiones realizamos ejercicios prácticos y aplicables en la cotidianidad que refuerzan la atención plena durante la escucha y la comprensión profunda durante las interacciones. 

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