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EL ORGULLO COMO PUERTA AL DESPERTAR

  • Foto del escritor: Astrid Roman G
    Astrid Roman G
  • 10 may 2025
  • 6 min de lectura


Bhoga y Moksha – dos formas de caminar el mundo


Antes de hablar del orgullo, quisiera hacer una pequeña distinción que puede ayudar a leer estas líneas sin juicio ni resistencia.


Según ciertas tradiciones orientales antiguas, como el tantrismo clásico, el Advaita Vedanta o el budismo, en la vida, podríamos decir que hay dos orientaciones posibles en la experiencia humana: Bhoga y Moksha.


Bhoga, palabra del sánscrito que se puede traducir como ‘disfrute’, es la búsqueda de felicidad a través de la experiencia sensorial. Todos los seres humanos comenzamos nuestro camino aquí, evitando el dolor y buscando la felicidad y el disfrute terrenal. Para ello, nos enfocamos en ser buenas personas, ayudar a otros, alcanzar logros materiales o espirituales, etc.


El otro camino es Moksha, que se traduce como ‘liberación’. Es el camino de la autorrealización o hacer consciente la naturaleza del Ser. Es buscar trascender las limitaciones de la mente y ver la verdad, liberándose uno de la rueda del Samsara de vidas y muertes. La intención es darse cuenta que ninguna experiencia, por noble o virtuosa que sea, puede darnos dicha duradera. 


Entonces, este artículo está escrito con la invitación a reconocer que puedes querer uno de los dos caminos, e incluso ambos. Solo que quizás llega un momento en que la búsqueda externa ya no basta, y surge un anhelo de descanso, de dejar de correr detrás de la próxima promesa de felicidad, en ese caso el deseo de Moksha se vuelve prioridad.


Si Bhoga predomina, que es perfectamente entendible y natural porque todos buscamos la felicidad, se suele ver la vida desde de dualidad de felicidad versus sufrimiento.


Se dice que buscar Bhoga es como querer seguir en el sueño, aunque sea un lindo sueño. Moksha sería despertar del sueño, y aunque la vida algunas veces parezca una pesadilla o un sueño muy bonito, se entiende que todo es impermanente. 


Moksha no niega la importancia de Bhoga, el mundo ni la experiencia, porque de hecho, cuando se dice que cuando logramos aceptar lo que es, el corazón está en paz y disfruta más la vida.


Expresiones Temporales de la Conciencia


Dicen algunas tradiciones no dualistas, que como expresiones temporales de la Conciencia -la naturaleza del Ser-, hay cuatro capas que nos componen: el vacío (sunya o the void en inglés), la energía vital (prana), la mente o cuerpo sutil, y el cuerpo físico. También se explica cómo el sufrimiento surge al identificarnos exclusivamente con alguna o varias de estas capas:


  1. La capa del vacío es comprendida como la experiencia del silencio total, del espacio interior donde no hay forma, pensamiento ni objeto, como en el sueño profundo. Es potencialidad pura, comparable a lo que hoy define la física cuántica como el campo unificado.


    En meditación algunos lo pueden sentir como mucha paz, otros como un vacío aterrador. A veces quienes atraviesan este tipo de experiencias se pueden llegar a identificar solo con esta capa y  apegarse a esa paz que se percibe en estados elevados de conciencia. Esto los puede llevar a querer retirarse de la cotidianidad, a rechazar la vida mundana, con una visión trascendentalista. El orgullo suele surgir al pensar que el vacío es superior al mundo.


  2. La capa del prana se entiende como la fuerza que da vida. Esta energía fluctúa naturalmente: hay días en que nos sentimos llenos de vitalidad, y otros en los que estamos más bajos. Cuando nos identificamos con esta capa tendemos a decir cosas como: “soy energético”, “soy una persona motivada”. No suele observarse como un estado cambiante sino como una identidad permanente.


  3. La capa del cuerpo sutil incluye la mente, el ego, la atención, y las impresiones sensoriales. Es desde aquí que interpretamos el mundo. Identificarse con esta capa puede llevar a creer que “somos” los pensamientos o emociones, heridas o logros pasados, en lugar de reconocerlos como fenómenos que aparecen y desaparecen en nuestra experiencia.


  4. La capa del cuerpo físico se reconoce como la más densa. A veces, al creer que el cuerpo es todo lo que somos, se genera sufrimiento, ya que su forma cambia, envejece y eventualmente muere. La autoestima puede volverse frágil si depende únicamente de la apariencia o el rendimiento corporal. 


Todos, en algún momento del camino, podemos quedar fascinados por una o varias capas. Esto es parte del juego de la conciencia, todas son expresiones legítimas, y cada una tiene su lugar. No es que esté mal identificarse con ellas, solo que hacerlo, como son cambiantes, tendemos a sufrir. El orgullo de nuestra identidad puede surgir en una o varias capas.


La invitación es a que contrastes estas enseñanzas con tu experiencia directa y compruebes si tiene sentido para ti la propuesta de los maestros.




El orgullo en su expresión luminosa puede ayudar a formar una autoestima sana. Uno se reconoce como un instrumento de creación y nos sentimos maravillados por lo que la vida es capaz de manifestar a través de nuestra persona, ser co-creadores y testigos del milagro de vivir.


También nos puede ayudar a salir de momentos oscuros, a seguir adelante cuando logramos lo que creíamos imposible. Nos puede devolver la dignidad si hemos pasado por abuso y de alguna manera siendo valientes hemos logrado cambiar esa situación. 


Cuando ampliamos nuestra percepción se transforma ese orgullo en pura gratitud.


¿Por qué se dice que el orgullo contrae la conciencia?


Cuando nos identificamos con las capas que mencionaba más arriba nos fijamos en una posición o etiqueta. Y si la vida nos pide comportarnos de una manera distinta a la autoimagen que nos formamos podemos limitarnos y creernos incapaces de hacerlo. En lugar de dejar que la conciencia siga su pulso de contracción y expansión, la dejamos fija y contraída.


El karma


Las tradiciones indican que uno comienza a liberarse del karma cuando deja de creerse el hacedor absoluto de sus actos. Es reconocer que “nada escapa a la voluntad de Dios”. Esto no quiere decir que neguemos las consecuencias, sino las vemos como parte de un entramado mucho mayor.


Esto se ilustra muy bien en esta historia del Kena Upanishad:


Después de vencer en una batalla, los devas (dioses) creyeron que habían ganado por su propio poder. Entonces apareció una presencia misteriosa para mostrarles su error: ni el dios del fuego pudo quemar una simple paja, ni el dios del viento moverla.


Finalmente, Indra, el rey de los dioses, se acercó al ser. Pero apenas llegó, la figura se transformó en Uma Haimavati, la Sabiduría Suprema. Ella le reveló a Indra que el Yaksha no era otro que Brahman, la conciencia pura. Como una lección de humildad le explicó que todos los poderes de los devas provenían únicamente de Brahman


Mírate sin juicio


Trata de explorar qué cualidades, habilidades, acciones o características propias te generan orgullo.


Pregúntate: Es algo que hice yo?


Y si hay cosas que te hacen sentir vergüenza o culpa. Es algo que yo escogí conscientemente?


Pide siempre alinear tu voluntad con la voluntad de la conciencia superior.


Una característica del orgullo es la terquedad. Creer que sabemos qué es lo mejor y alejarnos de lo que nos dice la intuición. Esa actitud nos puede llevar a desconectarnos de nuestra guía interior, y esa desconexión se puede traducir en caos interno y externo. Creyendo que debemos controlar o resolver las cosas por nosotros mismos desde la mente.


Mantenernos presentes nos ayudará a reconectarnos con nuestro maestro interno. No se necesitan años de prácticas complicadas.


Y entiendo que a veces la misma mente sobreestimulada no nos permite estar presentes y más bien queremos desaparecer. Entonces querer estar tranquilos y con la mente en paz, nos llena de más ansiedad si creemos que todo debe ser color de rosa.


A mi me gusta recomendar prácticas como el yoga, la meditación, la oración, la escritura terapéutica, la autoindagación, el silencio, mindfulness, la alimentación consciente, o cualquier otro camino sincero alineado con lo que los maestros llaman “la intención correcta” porque son útiles para ayudarnos a conocernos.


Pero deben usarse como lo que son, herramientas y no soluciones. Nos pueden ayudar a estar más en armonía pero el propósito más coherente es que tratemos de rendirnos a la realidad del momento.


La energía del orgullo en lo cotidiano:


Date cuenta de cuando sientas orgullo por algo, pero especialmente cuando sientas el impulso de compartirlo con alguien: “alguien me hizo este cumplido…” o “mira lo que logré hoy”.


Quizás puedas notar alguna sensación física que acompaña al orgullo. Solo observa.


Trata de probar cómo se siente no compartir tus hazañas, aunque sea por un momento cortito.


Cambia algo si te quedas solo con este sentimiento de satisfacción?


La intención es reconocerlo y dejarlo estar. No necesitas cambiar nada, solo hacerlo consciente.


La idea con esto es que la mente vaya soltando la creencia de que es la actora de la experiencia y surja más confianza en el flujo de la vida y la guía del maestro interno.


OM Namah Shivaya.


Con amor,


Astrid 🌬️🕊




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