AJÑA - SEXTO CHAKRA: CLARIDAD MENTAL Y VISIÓN NO DUAL
- Astrid Roman G
- 27 dic 2025
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 7 ene
Ajña Chakra es el centro de la visión del campo sutil, es decir, ver lo no material. Lo que algunas tradiciones han llamado el tercer ojo, pero su traducción literal es “mandato” o “comando”. Se asocia con claridad, percepción interna y orden.
Como todos los otros chakras, es completamente inherente a nuestra vida cotidiana. Es aquí donde podemos percibir la vida como un reflejo del ser, ver que la vida es aprendizaje para evolucionar en el plano humano y conseguir el propósito universal, hacernos conscientes. Es como una ventana por donde entra la luz. El ser es la luz, Ajña es la ventana.
Los Gunas como las fuerzas fundamentales de la naturaleza
La naturaleza no manifestada es un campo de potencial ilimitado que posee tres cualidades fundamentales en equilibrio llamadas gunas: sattva, rajas y tamas. Gunas se traduce como hilos. De su interacción surge la manifestación del universo. Todo lo que puede ser conocido, tanto lo visible como lo invisible, es una configuración particular de estos tres modos de la energía entretejidos en movimiento.
A pesar de que toda la manifestación natural contiene estas tres cualidades en distintas proporciones y que son necesarias y útiles, hoy nos vamos a enfocar en la mente únicamente. Y de cómo la búsqueda debe ser en cultivar la cualidad que representa la armonía.
Sattva es claridad, armonía y discernimiento. Sat se traduce como verdad, existencia, lo que es real. Es la mente que puede ver que las cosas no nos pasan a nosotros sino para nosotros. Dejamos de ver los desafíos como errores y reconocemos que en la forma hay un aprendizaje. Vemos la mano divina en cada cosa. La alegría que brinda una mente sátvica es estable, porque se cultiva en el interior, no depende de nada externo.
Una mente clara y centrada es sattva. Esta mente se reconoce unida con todo lo que existe. Reconoce y acepta todas sus partes y las de otros.
Rajas es movimiento, impulso, deseo, transformación, pasión, inestabilidad. Es la mente impulsada por el deseo y el placer. Es cuando nos movemos buscando la felicidad en el mundo externo. Hay algo en el exterior que quiero y que creo que me dará felicidad.
Cuando la mente está en Rajas es inestable. Cuando alcanza su meta, se da cuenta de que aún no está satisfecha. Cuando estamos en este estado parece bueno al principio, porque tenemos motivación, estamos impulsados por el deseo, pero hay tanto movimiento sin felicidad duradera que eventualmente nos agotamos y caemos en el estado tamásico, que es el que veremos a continuación. Pasamos del placer al dolor.
Rajas va de la mano con los sentidos de percepción. La mente está en Rajas cuando se identifica exclusivamente con lo que sea que perciben los sentidos. Creer que el mundo real es eso que se percibe afuera. Esto hace que la vida gire en torno a complacer los sentidos. Muchas personas viven principalmente en este estado toda su vida.
El estado rajásico es distractor. Mantiene a la mente estimulada buscando cosas afuera. Cuando queremos concentrar la atención, llevar la mirada adentro y hacer un poco de introspección y silencio, si la mente está en este estado se hace difícil, porque nos saca constantemente a perseguir los pensamientos que nos dicen que debemos hacer o resolver cosas.
La mente rajásica es inestable y suele estar fragmentada, por lo que un día estamos convencidos de que queremos una cosa y al día siguiente cambiamos de parecer. No está en coherencia. Un día estamos convencidos de que todos somos uno y al día siguiente estamos viéndonos completamente separados y defendiéndonos de ataques imaginarios. Es un estado poco confiable.
Tamas es densidad, inercia, ocultamiento, oscuridad, ignorancia. Es el estado más denso de la forma. Es la mente identificada con el cuerpo y el ego, a tal punto de desconexión emocional, que uno no es consciente del dolor que se puede producir a sí mismo o a los demás.
Una mente tamásica suele ser muy autodestructiva, a través de comportamientos como adicciones, mentiras o apatía que se van acumulando y causando dolor en sí mismo y el entorno.
Cuando la persona sale del estado de mente tamásica, se da cuenta de todo el dolor que se ha infligido y que ha causado en otros, suele arrepentirse porque no era consciente. Otros no se harán conscientes y quedarán aferrados a que son así y punto, porque sienten que es una identidad fija.
Tamas es el estado más denso, por eso no salir de allí es quedarse atrapado quizás en el pasado, sin poder perdonar a los otros o los errores propios. La persona con este tipo de mente suele ser desaseada, no se baña con frecuencia, es acumuladora y desordenada. Podemos tener momentos de mente tamásica cuando no nos queremos levantar de la cama, ni bañarnos, estamos desmotivados y deprimidos.
Por lo general la manera en que la conciencia ayuda a despertar a alguien en este estado es a través de una enfermedad, ya que como están tan identificados con el cuerpo, es ahí dónde finalmente puede que presten atención a su manera no constructiva de ver la vida.
Es común que una persona con mente tamásica caiga en estado de depresión, ya que aquí el principio que rige a la mente es la separación, al ser la cualidad identificada con la materia. Esta persona se ve separada de todo, creyendo que está sola en el mundo y que debe resolver todo por sí misma. También tiende a separarse de lo que siente, juzgando sus propias emociones como inadecuadas, tendiendo a reprimirlas o simplemente no verlas.
Todo en el universo está compuesto por los tres Gunas, presentes en distinta proporción según el contexto. Los ciclos del día reflejan esta variación: las mañanas tienden a ser más sátvicas, las tardes más rajásicas, y las noches más tamásicas, cuando todo se aquieta.
Incluso los objetos materiales contienen todos los Gunas: una piedra es principalmente tamásica por su densidad, pero también tiene sattva y rajas; los cristales, por su transparencia, muestran más sattva y ligereza.
Contemplar un amanecer tranquilo, la comida fresca y nutritiva, sentir paz y sosiego, meditar, creatividad coherente, liderar por un bien mayor con discernimiento, relaciones y comunicación en armonía, estar al servicio de algo más grande es sattva.
Esforzarse arduamente por una meta, moverse con motivación, buscar placer y diversión, sentir ansiedad, una comida picante, especiada y estimulante como el café, el ajetreo del tráfico, el impulso de estar activo haciendo cosas es rajas. Hablar mucho sin una intención clara o hablar por hablar y estar despistado hablan de una mente rajásica.
Dormir, estar quieto, reposar. Instrospección. Comida que tiende a generar pesadez, embotamiento mental y a la pasividad cuando se consumen con frecuencia: comida recalentada, congelada e industrializada, comida rápida, embutidos, alcohol, comida grasosa es tamas.
Reconocer las cualidades en los patrones de la mente y la conducta, así como saber qué predomina en ti en un momento dado te puede ayudar a entender tus motivaciones, además de tomar decisiones equilibradas y ver la realidad tal como es, sin identificarte con ninguna de ellas, trascendiendo su influencia.
Te dejo un proceso gradual de observación consciente propuesto por el tantrismo, para que reconozcas la dinámica interna y externa de la naturaleza:
Notar los Gunas en el mundo: haz el ejercicio ahora de identificar cómo sattva, rajas y tamas se manifiestan en lo que te rodea, desde los sonidos y colores hasta la comida, interacciones de hoy y los movimientos.
Observar los Gunas en ti mismo: reconoce cómo estas cualidades influyen en pensamientos, emociones y acciones, sin juzgar. Los ejemplos que te dejo abajo apuntan al extremo para que se vea mejor la idea. Observa qué predomina en cada momento:
Sattva
Mente: es serena, concentrada y busca la verdad y el conocimiento de forma equilibrada. Nos movemos con intención consciente.
Comportamiento: Moderación en el pensamiento, en la palabra y en la acción, veracidad, compasión, generosidad, memoria y concentración. Practicar meditación o actividades que fomenten la concentración y la quietud mental. Su principal rasgo es la unidad.
Rajas
Mente: dinámica, inquieta, siempre buscando estímulos, capaz de impulsar cambios y aprendizajes. La actividad excesiva puede generar distracción, pero también creatividad y logro. Su principal rasgo es la fragmentación.
Comportamiento: Movimiento, acción, iniciativa, creatividad e impulso hacia metas; puede mostrarse como esfuerzo o competitividad, que es útil cuando se reconoce y se canaliza. Si es en exceso se puede tornar en control, miedo, envidia o celos. Tiende a la inestabilidad y la dispersión. No es una mente confiable.
Tamas
Mente: más lenta y conservadora. En exceso puede bloquear el discernimiento y volverse pesada, oscura, pesimista y ver todo de forma negativa, impidiendo el movimiento. Su principal rasgo es la separación.
Comportamiento: inactividad, pereza, pesadez, oscuridad, confusión, destructividad, adicciones, apego a la inacción. Victimismo.
Ser testigo de los Gunas en tus hábitos: mira los patrones que se repiten en tu vida diaria, y date cuenta de cómo afectan tu percepción y energía. Sin generar apego o rechazo. Cómo son tus hábitos alimenticios, de movimiento, de sueño? Cómo afrontas las situaciones? Cómo sueles ver lo que te pasa?
Cultivar la relación con los Gunas: solo nota cuándo quizás puedas responder favoreciendo la armonía de sattva.
Si tu mente está muy tamásica, tirando a la inactividad o a la autodestrucción cayendo en excesos o adicciones, la recomendación es cultivar primero Rajas. Busca hacer algo constructivo que te guste y te dé placer, que te saque de la inercia y la depresión. Luego de allí busca actividades que cultiven una mente sátvica.
Si la mente está en Rajas, queriendo alcanzar cosas afuera como la fuente de tu satisfacción y felicidad, o está muy dispersa sin un rumbo coherente, comienza a conectar con actividades que te hagan encontrar la misma alegría pero esta vez dentro de tí.
Cuando ya tengas una energía más armoniosa y sátvica, querrás compartir esa misma energía con otros, poniendo toda la creatividad y entusiasmo al servicio de algo más grande. Sin embargo, esto también debe trascenderse y no dejar que la felicidad dependa de un propósito externo, por más virtuoso que sea.
Conocer las fuerzas de la naturaleza nos permite ver que por ejemplo, si la mente está agitada y ansiosa con predominio de rajas, al comer picante, tomar café en exceso, escuchar música muy estimulante o al ver noticias perturbadoras se va a intensificar esa agitación.
Si es así, me pregunto: ¿qué estímulos he recibido hoy? Y eso me puede dar una respuesta y entender la razón de la inquietud mental.
En ese momento, veo si me puedo permitir hacer algo que me lleve a un estado sátvico de armonía.
La invitación es a abrirnos a encontrar momentos de discernimiento, reconocer la cualidad de la naturaleza que predomina en la experiencia cotidiana y así dejar pasar la luz de la conciencia.
Om Namah Shivaya
Paz y amor,
Astrid 🌬️🕊️❤️✨




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